No me gusta decirle «exposímetro» al fotómetro, porque lo primero es una aparato que mide la exposición y la exposición no existe antes de hacer la foto. Aunque los resultados del fotómetro sean diafragma y tiempo de obturación eso no es la exposición sino una manera, fotografica, de decir la cantidad de luz hay. Por tanto el fotómetro mide la luz, no mide la exposición. Decir «exposímetro» es creer que se usa para saber qué diafragma y obturador hay que utilizar Decir fotómetro es saber que lo que quieres es conocer la luz de tu escena y con ese conocimiento y la idea que tengas de lo que quieras hacer, decidir el diafragma y el obturador.
Hay tres maneras de utilizar el fotómetro de mano. Las dos primeras son para conocer la «iluminación». La iluminacion no es una magnítud física sino un atributo. Es la idea de cuanta luz está llegando a la escena. Hay dos maneras de medirla. La primera, con la esfera blanca colocada. Esta se llama «calota» y mide la luz que llega hasta el aparato desde todas las direcciones frente a él. Por lo tengo hay que colocarlo «en la escena».

En los libros antiguos y en algunos fotoclubs todavía, a esta manera de medir le decían «de luz incidente». La calota no diferencia la luz que viene exactamente de frente de la que llega con algo de ángulo, ls da la misma importancia a todas. Yo prefiero llamarla «medición de iluminacion general». General porque es la luz que viene desde todas las direcciones. En física le decimos «medición independiente del coseno». Vamos a dejarlo ahí. La medición de luz general puede hacerse apuntando la calota hacia la cámara o hacia el foco. Kodak dice en sus recomendaciones que la hagamos apuntando la calor en la dirección intermedia entre el foco principal y la cámara. También lo dice así el Manual de la ASC, la biblia de la dirección de fotografia.
La otra manera es la medición frontal. Se hace quitando la calota y colocando una placa de plástico plana. En algunos fotómetros, como el sekonic de las ilustraciones, se sigue el diseño original de Gossen que remete la calota dentro del cuerpo del fotómetro.

Ahora el fotómetro el da más importancia a la luz que llega perpendicularmente al difusor y resta importancia a la que cae con cierto ángulo. Por tanto en la foto de la ilustración el fotómetro nos dice la luz que llega a la cara de Andrea desde enfrente suya. (Si, ya se, no se escribe «suya» sino «de ella». Así se va a quedar. Si han aceptado «armóndiga»…). A eta manera de medir la luz que llega a la escena, con al calota plana, le decimos en física «medición dependiente del coseno» y, como digo, significa que damos más importancia a la luz que viene de frente que a la que cae con ángulo. Esta forma de medir se usa para conocer la luz que un foco, o cuando tenemos varias fuentes, la que viene desde una dirección determinada. Por ejemplo, me gusta usarla cuando tengo una ventana lateral, o unos soportales. Entonces mido con la calota plana, metida en el cuerpo, apuntando hacia la cámara y apuntando después hacia la ventana. De esa manera se si tengo demasiada luz lateral o si voy bien. La excesiva luz lateral puede hacer que se quemen los perfiles de la persona que fotografías. Y la calor esférica no es capaz de diferenciar estos matices. No digamos ya la incapacidad de un histograma para darnos eta información.
Fïsicamente esta manera de medir la luz nos permite conocer una de las principales magnitudes fotométricas, la «iluminancia» (ojo a la i latina inicial), cuya unidad de medida es el «lux». La iluminancia nos dice cuanta energía luminosa («flujo», «número de fotones») cae PERPENDICULARMENTE sobre un metro cuadrado de superficie plana. Ojo con esto. No es la cantidad de luz que llega a la pared. Es la cantidad de luz que llega perpendicularmente. Si la luz llega (decimos «cae») con inclinada entonces se reduce su capacidad para exponer el material sensible. Esta reducción está tan importante que es la causa de que los inviernos sean fríos y los veranos calurosos: en verano la luz del sol cae más perpendicularmente sobre el suelo que en invierno, que cae más inclinado. Por cierto, el ángulo con que la luz llega a un plano se mide por el que tiene el rayo con una línea que se levanta «verticalmente» del plano, no con el que forma el rayo con «el suelo». Así que la luz «perpendicular» a la mesa cae con un ángulo de … 0 grados, no de 90… la realidad es una mijita más diferente que lo que nos contaron en el colegio.
La tercera manera de medir es viendo cuanta luz «sale» de la escena y va hacia la cámara.l Para eso medimos desde la posición de la cámara. Es lo que hace el fotómetro de la propia cámara. Los fotómetros de mano miden esta luz quitando la calota (o el difusor plano), lo que deja la célula de medición desnuda. Hay que apuntar el fotómetro desde donde queremos hacer la foto hacia la parte de la escena de la que queremos saber cuanta luz emite. Es decir, lo que medimos es el brillo. Los fotómetros digamos, normales, miden con un ángulo de cobertura de unos treinta grados. Es decir, que cuando apuntas el fotómetro hacia la escena, el aparato ve un área que es como la que abarca un número del reloj, o sea los cinco minutos que hay entre las doce y la una, por ejemplo. Hay algunos fotómetros que tienen un ángulo de visión mucho menor, de diez cinco y hasta de un solo grado. Piensa que un minuto del reloj son seis grados, imagínate lo que es medir solo uno. Estos fotómetros tan estrechos tienen un visor incorporado para poder apuntarlos ya que nos permiten medir desde de lejos la cara de la persona que retratamos, o la ropa; un área pequeña en definitiva. En los libros antiguos y los fotoclubs anticuados a esta manera de medir le decían «de luz reflejada» en la errónea idea de que la luz que sale de la figura que quieres fotografiar es la que esta refleja. La realidad es que un cuerpo puede emitir luz por tres razones: porque refleja la que le llega desde delante o de lado, porque transmite la que le llega desde atrás cuando son transparentes o translúcidos y la que generan por si solo porque son focos. Así que como hay tres razones para emitir luz, reflexión, transmisión y generación, no voy a decirle «medición reflejada» a esta manera de hacerlo.

Esta forma de medir tiene un problema: el fotómetro no sabe qué es lo que está mirando. No sabe si es claro, oscuro o de algún color. El fotómetro midiendo el brillo no sabe si la cosa que ve es oscura porque es blanca con poca luz o si es negra con mucha luz. Para enfrentarnos a este problema, gordo, los fotómetros cuando se usan para medir el brillo nos dicen la luz que hay mediante el ajuste de exposición (diafragma y obturador) necesario para que eso a lo que hemos apuntado con el fotómetro aparezca de un tono medio en la foto. Ni claro ni oscuro. Lo que significa que cuando usamos el fotómetro de la cámara, o uno de mano por brillo, hay que sobreexponer si la cosa es blanca y subexponer cuando es negra, porque si no oscureceríamos los blancos o aclararíamos los negros.
Como extra, la manera adecuada de medir el modelado que es un dato que tampoco nos dice el histograma, ni el monitor de forma de onda, ni la cebra ni el falsecolor ni el fotómetro de la cámara.
EL modelado de una forma se aprecia por la diferencia que hay entre la luz que llega de dos direcciones diferentes. Hay muchas maneras diferentes de medirla, pero me voy a quedar con una, lo que llamamos «factor de modelado horizontal/vertical». Simplemente, medimos la iluminacion que llega a un punto apuntando el fotómetro con la calota plana (PLANA, no la esférica, PLANA) en dos direcciones perpendiculares. Por ejemplo una vertical y otra horizontal.
Aqui Ángela está midiendo la iluminación horizontal.

La iluminación horizontal es la que llega a un plano horizontal. O sea a la mesa, al suelo. Naturalmente a la mesa llegan rayos que caen verticalmente. Pero el nombre no se da por la dirección del rayo sino por la del plano que ilumina. Así que mesa horizontal, luz que cae desde arriba, «iluminacion horizontal»:
Ahora Ángela mide la iluminación vertical.

Ahora medimos la iluminación que cae en el mismo sitio que antes, y cuando digo «sitio» quiero decir el mismo punto, pero girando el fotómetro para que vea los rayos que llegan horizontalmente hasta el aparato, que está colocado verticalmente. Como antes, al medir la luz que llega a un plano vertical estamos midiendo la iluminación vertical. Es decir, la que llega a la pared. De hecho en arquitectura hablamos de «iluminacion vertical» cuando nos referimos a las técnicas para iluminar una pared, una fachada y no una mesa, un suelo o un puesto de trabajo.
¿Y qué hacemos con esta información? Pues cuanto mayor sea la diferencia entre la medición horizontal y vertical más modelado tenemos y por tanto la luz esculpe con mayor intensidad el volumen de la cosa que iluminamos. Si ambas luces son iguales la forma se verá plana, con forma una es mayor que la otra damos más volumen. PERO, cuando estamos fotografiando, la mayor representación de modelado vamos a tenerla cuando la iluminacion horizontal (la que va de arriba hacia abajo) sea mucho mayor que la vertical (la que va desde la cámara hacia la cosa). Cuando la dirección que nos interesa no es la de la visión de la cámara, sino el modelado que produce una luz lateral, la iluminacion vertical entonces es la que tenemos cuando apuntamos la calota plana hacia el foco con el fotómetro vertical.
En el caso de un retrato hay limites. Cuando la luz vertical frontal (o sea desde la dirección de la cámara) es igual que la horizontal la cara aparece plana, gorda, sin forma. Cuando la luz horizontal (la qu Eva de arriba hacia abajo) mucho mayor que la vertical (la que va desde la cámara) el modelado es excesivo y la cara sale avejentada, enferma, poco atractiva. Los límites son más o menos: si hay menos de un paso, la cara sale plana, Si hay entre uno y dos pasos, la cara tiene volumen. Si hay más de dos pasos y medio la cara sale poco favorecida.
Naturalmente este tipo de información no nos la da un histograma ni un exposímetro automático en la cámara.














































