Por qué no me gustan los flahes en la cámara

La primera foto está iluminada con un flash encima de la cámara.
La luz que viene desde la dirección de la mirada abofetea la figura, muestra los colores pero esconde las texturas y los volúmenes. Y prefiero no hablar de esa sombra que proyecta sobre el fondo.
Esto es lo que yo llamo “luz para exponer”, y supone el primer nivel de capacidades para iluminar.

Luz frontal desde la cámara.

Luz frontal desde la cámara.

Pero al cambiar la luz haciendola lateral, entonces en vez de abofetear, la luz acaricia la figura, deslizandose por ella y modelando sus volúmenes mientras pinta las texturas.
El efecto, bastante más atractivo, aparece por dos cosas: la luz rasante a la superficie de la figura y por otro la luz lateral a la dirección de la mirada. Aquí la luz viene desde la derecha del cuadro, mientras que en la anterior viene desde detrás del espectador.
Este es el segundo nivel de iluminación, la luz para modelar y, para muchos, es el nivel más alto cuyo al que puede aspirarse.

Luz rasante a la figura, que destaca la textura y el folumen.

Luz rasante a la figura, que destaca la textura y el folumen.

 
Pero en realidad hay otro nivel aún más alto, el de la luz para expresar.

Acerca de pacorosso

Romano provincial de la Bética. Fotógrafo y lector de luces.
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2 respuestas a Por qué no me gustan los flahes en la cámara

  1. Deus dijo:

    Y usted, en qué nivel se encuentra?

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