De por qué NO a la regla de los tercios y otras historias de la atlántida similares

Disquisiciones sobre la composición dichas en voz alta

(Publicado originalmente el martes 8 de febrero de 2005 en mi blog personal «http://pacorosso.blogspot.com»)

En un foro he leído esto:

la regla de tercios ( algo básico en composición fotográfica )

Desde hace algún tiempo soy bastante escéptico sobre muchos de los temas “clásicos” de la composición. He buscado en libros antiguos sobre estas reglas y las conclusiones a las que llego son estas: Ciertas reglas de composición, principalmente la de los tercios -la idea de que la trama de tercios crea en sus cruces unos puntos fuertes que atraen la mirada- o la regla de oro -basada en la proporción de medio y extremo- son fruto del folclore y tienen dentro del arte una categoría similar a la de los cuentos de la atlántida o de civilizaciones marcianas en la prehistoria.

De lo que me percato es que todas esas reglas son fruto de los tiempos modernos. Que cuando uno acude a trabajos sobre arte, jamás aparecen esas reglas. Que esa idea tan socorrida según la cual “yo era un pobre ignorante pero había fotos que me gustaban, hasta que un día aprendí las reglas de composición y entonces me dí cuenta de que todas las fotos que me gustaban las cumplían” es mentira y es del tipo de cuentos populares que solemos repetir como si fueran cosas que nos han pasado.

¿Por qué digo esto? Porque leyendo a Vitrubio, a Francisco Pacheco, a Carducho, a León Alberti, a Palomino, a Palladio, a Leonardo Da Vinci, ninguno dice nada parecido a esas reglas. Antes bien, la importancia que se da “la simetría” y a las “proporciones” se refieren siempre a cuidar que la figura, normalmente humana, esté dibujada según unas proporciones establecidas que dependen del tipo de figura a realizar. Por ejemplo no se dibuja igual a un héroe que a un villano que a una mujer. Y una mujer se dibuja con diferentes proporciones según sea una Venus o una Diana. Por lo demás, la ubicación de las formas dentro del cuadro o las proporciones de las partes del cuadro son temas de los que nunca se habla. Cuando se crea un sistema de proporciones que no sea para una figura siempre se refiere a la arquitectura, no a la pintura.

En el libro “El Retrato” de Francastel, obra que recomiendo a quien quiera entender el retrato desde una perspectiva distinta de la que se empeñan en enseñarnos, se insiste en la idea siguiente:Al término de la edad media hay un interés por elevar el prestigio social del artista. En concreto de los artistas del dibujo. Las artes del dibujo son la pintura,la escultura y la arquitectura. El artista debe aparecer como un trabajador intelectual, no manual. La especulación práctica del mundillo del arte es recogida y formalizada por los teóricos, entre ellos el “nefasto Alberti” en palabras de Francastel que insisten en tres ideas:1ª A una obra puede agregársele “belleza”.2º Los antiguos conocían el secreto de como agregar esta belleza a la obra.3º El secreto para agregar belleza a la obra consiste en copiar a la naturaleza. Estos tres principios son aireados y perviven hasta nuestros días. Con unas matizaciones, porque para nosotros de “los antiguos” forman partes quienes crearon estas teorías, mientras que para ellos, el arte había perdido el norte y los antiguos de los que hablaban eran lo artistas de la antigua Grecia y Roma.

A partir de entonces sobreviene una especie de interés por formular esas reglas sobre las que se basa el arte y la belleza. Las conclusiones de la época son las siguientes:

  1. Dios ha creado el mundo.

  2. Dios ha creado el mundo de forma perfecta.

  3. Al copiar el mundo (la naturaleza) copiamos la perfecta obra de dios.

  4. El mundo está ordenado según una secuencia de números perfectos (enteros).

  5. Las relaciones (proporciones) de estos números perfectos pueden oirse. Son los intervalos consonantes de la música.

  6. Podemos crear belleza copiando en el edificio las relaciones numéricas de la música.

  7. El hombre es la mayor obra de dios.

  8. Tenemos que conocer las proporciones con las que dios hizo al hombre para poder expresar la belleza del mundo.

Como resultado de esto se hizo un sistema para la arquitectura de proporciones basado en las relaciones de 1:1, 2:1, 4:3, y 3:2. Los intervalos musicales de octava, cuarta y quinta. Curiosamente no usaron la 5:4, el intervalo de tercera, que no estaba dentro de la teoría musical de entonces.

¿Y la regla de los tercios? Bueno, está la proporción de 3:2, que podría verse como la regla de los tercios si no fuera por dos cosas:1º Se refiere a arquitectura. Nunca se la cita en pintura. 2º No es la única proporción aplicable. Precisamente el sistema platónico de proporciones, puesto que eso es lo que es al fin y al cabo, fue duramente criticado desde el empirismo inglés. Es la época en la que el intervalo de tercera había entrado por la puerta grande de la música con los trabajos que dan lugar a la época musical moderna: la obra teórica de Zarlino. La crítica consiste en que si los intervalos eran tan perfectos y debían ser la guía a la hora de edificar ¿Por qué no se hablaba del intervalo de tercera (4:5)? Por la sencilla razón de que el sistema no es realmente una explicación de la belleza en el mundo. ¿Por qué entonces aparecen gratas a la vista “como la música al oído” las proporciones citadas? Respuesta: Por la sencilla razón de que la costumbre sanciona como hermoso aquello que estamos acostumbrados a que nos digan que es hermoso.

¿Y la proporción divina? De eso no hay el menor rastro en la obra artística hasta el siglo XX con los trabajos de Ghyka, Hammings y otros. La divina proporción solo fue tema de conversación entre una minoría de matemáticos con interés por la estética, pero nunca entró a formar parte de la práctica de la pintura. Por ejemplo, la composición en tercios.

El retrato, históricamente, ha sido siempre centrado. Los primeros retratos descentrados se realizan en la corte inglesa en una época tan tardía como el siglo XVIII. Hacia la década de 1720 Mytens y Van Eyck comienzan a separar las figuras del centro colocándolos a un lado ¿En el tercio? Bueno, el retrato de Carlos II de Van Eyck es la única muestra que he encontrado de retrato compuesto por tercios de las más de 3000 pinturas que he estado viendo en estos meses. Así que un solo cuadro como ejemplo de composición por tercios ¿Hace una regla?

De manera que olvidémoslo:

1º La regla de los tercios es un invento de los profesores de instituto del siglo XX. 2ºLa regla de los tercios es un tópico sin base histórica que tiene más que ver con el folclore que con la composición estética y el diseño gráfico. 3ºTratar de componer según una regla de antes de ayer solo nos lleva a repetir las fotos que ya han hecho quienes creen en las reglas.

Con todo esto quiero decir:

  1. Que no hay reglas de composición que aplicar.

  2. Que el punto anterior no significa “aprender y olvidar” por cuanto esta actitud en realidad indica haber asimilado la regla hasta el punto de ejecutarla automáticamente, sin consciencia de ella; como olvidamos los pasos a realizar para comer con una cuchara. Antes bien, el punto 1º significa sencillamente que no hay reglas que aplicar fuera del juicio propio sobre lo que vemos. Componer una foto es como subir un piano a un tercer piso con una cuerda. No se trata de calcular la tensión de la cuerda, sino cogerla y que sea tu mano la que te indique la fuerza a hacer para subir el peso o descansar cuando deba. Es el ojo, mirando por el visor el que dice cuando está la foto lista.

Una cosa son los principios de la percepción; porqué algunas cosas nos atraen más que otras. Al respecto pueden consultarse las escuelas clásicas de la gestalt, la subjektive fotografie de Steinert o los escritos de Kandinsky. En especial recomiendo sobre quien le interese el tema de por qué nos atraen algunas obras que lea “Arte y percepción visual” de Arhmein. Lo que trato de hacer entender no es que no haya unos principios aprovechables, lo que critico es que reduzcamos esos principios a “la regla de los tercios” y “la regla de oro” como única manera de hacer las cosas. Y para demostrarlo es para lo que insisto en que estas reglas son formulaciones recientes y de las que no hay rastros de un uso práctico en el pasado. Que si quieres descentrar una figura no tienes que hacerlo obligatoriamente en un tercio. Que no existen los puntos fuertes que se cruzan en las tramas de tercios. El único punto fuerte que hay en el cuadro es el centro (Léase el 1er capítulo de la obra de Arnheim sobre este tema). Sin embargo solo os pido que leáis los comentarios a las fotografías que se hacen en los foros de internet y en muchas revistas: siempre estáis excusándoos en que se cumple o no se cumple los tercios. Y medís la calidad de la foto, no por lo que viene en ella sino por si la cara está más o menos cerca de un cruce de tercios. Son dos cosas distintas.

Acerca de pacorosso

Romano provincial de la Bética. Fotógrafo y lector de luces.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s