Transparencia y reflexion

La luz produce seis efectos visuales sobre la forma: la visión del dibujo, la del volumen, la de la textura, la del color, la del brillo y la de la transparencia. Cada variables visual habla bien de la materia del objeto, de su forma o de ambas.
El tono que consigues en tu foto depende del diafragma (y la velocidad) que usas, no de la luz que tengas. La illuminación te dibuja la figura, da los tonos en la escena, en la foto tienes que darlos tu con la exposición.
Los tonos que adquiere la figura, los tonos con que pintas la figura en la escena dependen de la posición relativa que guardan entre sí la cámara (osea mi ojo) la superficie que miro y el foco que la ilumina. Una vez situada la cámara, la luz y la figura el espacio se divide en tres partes: allí donde la luz arranca los tonos normales, allí donde la luz arranca los tonos directos, y allí donde la luz se tapa y solo muestra opacidad o transparencia. Para conocer estos tres espacios hago lo siguiente: desde la cámara lanzo una visual hasta lo extremos de la superficie y la reflejo. Todo el espacio que queda entre el reflejo de la visual y la cámara es el espacio de brillo directo. Cualquier foco colcado en esta posición me lanza un brillo especular en la superficie de la forma. Cualquier foco situado entre el reflejo y la continuación de la visual proporciona el tono normal, sin brillo especular. Cualquier foco situado más allá de la prolongación de la visual queda oculto por la figura y solo alcanzo a verlo por la posible transparencia. Dar cuenta de la forma consiste, en primero lugar, en ser capaz de figurarse como quedan estos tres espacios para cada superficie de la forma y cada foco que tengo.

Estas son las hojas de un mismo pié con el sol al trasluz que deja ver el verde en toda su plenitud, mostrando la estructura de la hoja. Como si ella misma emitiera luz.
La exposición para conseguir el efecto la he decidido midiendo en puntual sobre la hoja y abriendo un tercio de paso para colocar el tono algo más alto del punto medio. El sol, foco, queda detrás de la figura, su luz llega desde la zona oculta. Veo la transparencia.

Las otras dos fotos muestran lo que sucede con las otras dos orientaciones de la luz y la superficie. En la primera tenemos el brillo alto que no llega a ser especular pero que casi lo alcanza, da cuenta de un verde muy aclarado que se vuelve amarillo. La hoja mira casi arriba y mete el sol y la cámara bajo casi el mismo ángulo.

En la foto inferior la hoja recoge el brillo normal pero, la parte interior, más inclinada, acaba reflejando el sol directamente. Aunque la hoja está mas inclinada y por tanto el sol queda más alejado de la zona de brillo normal la parte central está orientada de manera que crea un ángulo de visión de reflejo directo, que marca ese brillo quemado que tengo en la foto.
Al fin y al cabo, una hoja no es una superficie plana, sino que está compuesta por la unión de varias alabeadas.

Acerca de pacorosso

Romano provincial de la Bética. Fotógrafo y lector de luces.
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